Tenemos la creencia de que al romper una relación, ya no queda nada mas de que hablar o pensar, no nos quedamos detallando, ni lamentando por nada de lo que paso, esto cuando fuimos nosotros los que rompimos con nuestras parejas. Pero ¿cómo es que no pensamos ni por un minuto en la otra persona?.

A lo mejor y nuestros "ex" también son felices con el rompimiento, o a lo mejor y ya tenian listos el siguiente clavo al que sacar y/o meter, o simplemente estarán disfrutando su segundo aire consigo mismo, y eso es bueno y bien si es así, pero cuando no es de esa manera, ¿qué pasa?.

Ahí es cuando uno se siente culpable o simplemente una persona sin sentimientos que no lo reconoce y no quiere hacerlo.

Sin embargo no podemos pasar por alto el hecho de que esa persona a quien nosotros dejamos, también es un ser humano que siente, siente como es humillado, pisoteado y maltratado sin consuelo aparente.

Lo más lógico que se puede hacer en esos casos, es buscarle a él/ella una "solución", como un/a amiga/o, ese paño de lagrimas el cual todos necesitaremos en algún momento de nuestra existencia, antes de que el o la "ex" se convierta en un problema caótico, lo cual será un inconveniente para nuestras futuras relaciones de pareja. Lo bueno es que siempre habrá una respuesta equilibrada para ambas partes y llegar a tener una buena, o por lo menos, aceptable relación con el/la "ex", sin que ninguno sufra las terribles consecuencias de un rompimiento conyugal.

ATT: Alguien que ha estado en ambos lados de la vida